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martes, enero 19, 2016

Mi chica perfecta



ChangMin se quedó de piedra, boquiabierto.

La chica parada frente a él era todo lo que alguna vez había pedido, enumerando uno a uno los requisitos que conformarían a su mujer perfecta.

Alta, guapa, sofisticada, sexy, con un dejo de altanería que resultaba sensual y atrayente. Tal vez de buena familia y con dinero, completamente consciente de los muchos pretendientes que tenía en la bolsa y el valor de su persona.

Esa misma mujer, que ChangMin había visto bajar de su automóvil lujoso color negro, estaba frente a él alzando levemente una muy bien depilada ceja.

La mujer se quitó los lentes de sol con un movimiento y agitó su larga y tupida cabellera negra.

— ¿No me escuchaste? —preguntó, con cierta impaciencia.

Para ChangMin fue difícil hacer que las palabras salieran de su boca, tragó saliva y contestó.

—Sí, te escuche.

Sus nervios hicieron a la mujer sonreír, pensando tal vez que todo se debía a ella.

Pero ChangMin internamente —aunque quería negárselo—, sabía que no era así.

Deberíamos empezar a salir juntos. Probar, ver qué tal se dan las cosas. Tú no tienes a nadie ¿cierto?, y de alguna forma para mí, resultas interesante.

Esas habían sido las palabras de la chica, quién le dijo era modelo, y yacían repitiéndose en la cabeza de ChangMin a una velocidad alarmante.

La modelo le hablaba de forma segura, demasiado segura al punto de resultar arrogante, y se expresaba de manera que daba a lucir el hecho de que ella pensaba que de ninguna manera sería rechazada.

Que nunca sería rechazada.

Arrugó la nariz ante ese pensamiento, ella lo hacía sonar como si le estuviera haciendo un favor, ¿así es cómo todas las modelos te piden salir con ellas de forma sentimental?

Además era la primera vez que una chica tomaba la iniciativa con él y siendo va de obvio, ya que aquella era su primera “cita”, si se podía llamar así a un encuentro fortuito en un club de moda.

Ella no sonrió en todo el rato, le pasó un número escrito en una pequeña hoja color beige de caligrafía envidiable, luego ante sus ojos agregó una fecha, una hora y un lugar, dijo las estoicas palabras “hasta entonces” y desapareció tras muchas otras siluetas del club.

A pesar de lo que ChangMin creía, aquel encuentro no le emocionó, demasiado frío, demasiado ligue cliché, y resultaba ridículamente obvio que ella se había obligado a irse tan precipitadamente únicamente para causar impacto a su conquista.

Resultó todo lo contrario, Shim sopesó el hecho de no ir a la supuesta cita para dos planeada sólo por uno.

¿Qué creía esa chica?, ¿qué no tenía otras cosas que hacer?, ¿qué no tenía planes?, ¿qué no tenía una vida que atender, un trabajo, una universidad?

Le molestó mucho el hecho de que ella no tomara en cuenta su tiempo y sus responsabilidades para poner fecha, ni siquiera un “¿estás libre el —?”

No. Se limitó a ser arrogante hasta decir basta cómo si ChangMin le hubiera suplicado por una oportunidad para verla.

Quizá aquella chica estaba acostumbrada sólo a eso, a pretendientes que darían mucho o todo por una oportunidad para conquistar su persona.

ChangMin se sorprendió a si mismo dándose cuenta de que él no estaba en esa categoría, a pesar de que la joven era su mujer perfecta hecha real. Incluso superando sus expectativas.

No lo entendía.

Dentro de la pequeña platica que tuvo con ella en el club, se enteró de que la joven se dedicaba al modelaje desde los dieciocho y que se llamaba Bianca.

Ahora, en esta su primera cita —o segunda, si se contaba su encuentro en el club—, ella había sido clara. Su intención era salir con él y ChangMin sinceramente no sabía que pensar.

Así que tomó su copa entre los dedos, y la miró con coquetería.

—Voy a tener que pensarlo.

Y ella se lo creyó, creyó que esa era su frase de ligue, de contraataque, la forma de hacerle creer que no era un hombre fácil.

Así que le sonrió, y pasaron los siguientes cuarenta minutos hablando de nimiedades, que ninguno de los dos recordaría dos días después.










ChangMin salió del restaurante con otra nota color beige, y otro lugar, fecha y hora que él no había elegido. Se montó en su automóvil y manejó hacia su departamento con la mente en blanco.










Apenas llegó se tumbó en el sofá, y suspiró.

Miró la nota una vez más.

La fecha era en dos día, una fecha muy rápida para un ligue.

El asunto comenzaba a pesarle.

—Bienvenido.

ChangMin alzó la cara perezosamente. YunHo tenía puesta su pijama, ese pijama ridículo de pantalones estampados del osito Pooh y capucha con orejitas amarillas. El cabello negro lo tenía revuelto y mojado, con algunas hebras pegadas a su frente.

—Hola—saludó.

El radar ChangMin-tiene-algo de YunHo se activó de inmediato.

Jung fue a la cocina sin medir palabra, hizo dos paquetes de palomitas y cuándo estuvieron listas se sentó al lado de ChangMin, con la primera película de Star Wars comenzando en la tele.

You are the best, hyung.

— ¿Eh?, ¿qué?

—Nada, tengo examen de inglés mañana.










Al día siguiente, ChangMin no fue capaz de encontrar la nota beige, y por alguna razón, tampoco le preocupó demasiado.

domingo, junio 07, 2015

El último cielo azul

El sonido de una explosión cayó sobre el campo, la tierra se levantó y sus oídos aturdidos, apenas registraron un segundo de la explosión antes de cerrarsele.

Vio al capitán de su escuadrón haciendo señas desesperadas, y a algunos de sus compañeros caminando en la dirección que este señalaba. En orden a pesar de la situación, y con rapidez, comenzaron a salir del rango probable de alcance de las bombas enemigas, hacia un bunker cercano, conectado a una red de túneles profundos.

El sonido comenzó a llegar a ChangMin una vez más, a pocos lugares de lograr entrar al bunker.

Entonces otra bomba azotó la tierra de nuevo.

Sintió su cuerpo siendo levantado por una fuerza brava, llena de furia. Su cabeza rebotó dentro de su casco y, segundos después, el sonido crudo de su cuerpo cayendo de golpe sobre la tierra.

No pudo oírse, pero sabía que estaba respirando.

Y no podía sentirse, pero supo que estaba incompleto.

Un zumbido se incrustó en lo profundo de sus oídos, y los ojos le mostraban visiones borrosas. El cielo azul, y nubes de pólvora aquí y allá.

ChangMin hizo el amago de sonreír.

Moriría viendo el cielo azul. 

¿Qué cosa tan buena había hecho en la vida cómo para merecerse eso?

Sus ojos querían cerrarsele, pero él no lo permitió, con las pocas fuerzas que le quedaban decidió que miraría ese cielo azul hasta que su último aliento se lo permitiera.

La cabeza parecía palpitarle del dolor, y la sensación húmeda en todo su cuerpo le aseguró que se desangraba rápidamente. 

Y en paz.

Entonces apareció él.

Un viento que probablemente no existia, le revolvía el pelo negro ligeramente largo, y las ropas blancas muy grandes cómo para ser de su talla. ChangMin pudo notar que iba descalzo, pero sus pies no parecían ser afectados por los restos de balas, por la suciedad o por la sangre del campo de batalla. 

Cuándo llegó frente a él, se inclinó, y ChangMin pudo notar que el lunar estaba allí, sobre los labios, dónde era su sitio.

—No...no jodas—ChangMin no supo decir si de verdad las palabras habían salido de su boca o si se las imaginó, pero YunHo, o el cuerpo de YunHo, reaccionó sonriendo y llevándose un mechón de pelo detrás de la oreja.

—Vine por ti, ChangMin—dijo él.

—Desde cuándo...la jodida muerte tiene tu apariencia—musitó ChangMin, con esa voz enronquecida que no sabía real o imaginaria.

—Le pedí de favor a ella que me dejará venir por ti. Le dije que tú no confías en cualquiera.

ChangMin quiso reírse, pero sintió que su boca se llenaba de un líquido espeso, metálico.

—Imbécil—logró decir.

Y YunHo le besó la frente, y los párpados, la barbilla y los labios.

Y ChangMin ya no pudo decir cual de sus piernas o cuál de sus brazos le dolía. 

Porque, honestamente, ya no le dolía nada.

Y su corazón se sentía tan, pero tan ligero.

lunes, abril 13, 2015

De cuándo MinWoo es un hijo algo problemático

O de cuándo eso no importa porque ChangMin y YunHo lo aman igual



MinWoo es el hijo de YunHo y ChangMin que ya ha aparecido anteriormente en algunos fanfics.
Tengo varias pequeñas ideas para él, así que esta serie de fanfics quedará abierta, y según vaya subiendo más, acomodaré los capítulos para que muestren una línea de tiempo, ya que cada historia mostrará a un MinWoo de diferente edad, según sea el caso.
Otra cosa, soy pésima para editar así que si un alma piadosa se apiada de mí y de esta serie me gustaría ayuda para una foto dónde esté toda la familia Shim (Jung, según YunHo).
Además, de entre todos los bebés con los que se han tomado fotos Yun & Min aún no sé cuál escoger.
Pero si ChangMin y YunHo tienen una niña (o cuándo la tengan), esta sería la foto perfecta.

Yun & Min después de concebir a MinWoo






1♥ De cuándo Po no quería salir

2♥ De cuándo MinWoo quiso aprender taekwondo


De cuándo MinWoo quiso aprender taekwondo

O de cuándo YunHo pone en duda su ética de buen padre










YunHo estaba leyendo un libro en la sala, cuándo MinWoo abrió la puerta de la casa y entró, seguido de ChangMin, luego de que este fuera por él a la primaria.

—Bienvenido, Min—sonrió Jung.

—Hola papá YunHo. Ya llegué—YunHo le acarició el pelo—papá, tú sabes taekwondo ¿verdad?

—Si Min, ¿por qué?

—¿Me enseñas?

YunHo miró a su esposo con una expresión interrogante.

—A mi no me mires—advirtió ChangMin—yo soy pacifista.

YunHo únicamente rodó los ojos.






A YunHo se le hizo extraño que MinWoo se interesara de repente por aprender taekwondo, pero imaginar a su hijo teniendo talento natural para ello y ganando incluso más medallas que él, lo emocionó.

—¡Muy bien Min!, ¡comencemos!

—¡Sigo siendo pacifista!—gritó ChangMin desde la cocina, con las manos llenas de bocadillos de leche.






Dos días después de lecciones de tres horas después de la escuela, MinWoo ya sabía cómo dar un golpe a puño limpio, con fuerza y precisión, cuidando su propia integridad, y ya dominaba la forma más fácil y práctica de lanzar una patada alta.

—Sólo recuerda—comenzó YunHo, con la intención de decirle a Min que no debía golpear a nadie a menos que lo atacaran primero, pero luego se quedó callado, mirando a su hijo amarrarse dulcemente el cinturón blanco a su pequeña cintura, usando el uniforme que una vez fue suyo.

—¿Qué cosa papá?—lo cuestionó MinWoo, notando su silencio.

—No. Nada—terminó por decir, confiando en el precioso hijo que había criado junto a ChangMin.






—¡Sigo siendo pacifista!—gritó Shim mientras entraba en la sala—pero hey, hijo. El uniforme te queda mejor que a tu padre.

MinWoo sonrió con la combinación de sus dientes de leche y los pocos permanentes que ya tenía, mientras YunHo pateaba el insolente trasero de Shim.






AL DÍA SIGUIENTE.






—¿EH?...¿MinWoo golpeó a alguien?

La joven maestra miró a YunHo, muy apenada.

—Si, señor Jung. MinWoo le dio un golpe a uno de sus compañeros en el estómago. No fue grave, pero por supuesto, tengo la obligación de hacerle saber el incidente para que juntos podamos impedir que algo así vuelva a pasar.

YunHo dejó de mirarla, pensó que lo que ella decía era sensato, muy sensato, pero luego recordó que hablaban de su pequeño hijo de siete años y su mente se volvió blanca.

—Yo voy a hablar con él, señorita Amber.

La profesora lo miró aliviada.

—¡Muchas gracias señor Jung!, lamento que haya tenido que venir hasta aquí.






Minutos después de que YunHo hablara con la profesora de MinWoo, la enfermera de la escuela le entregó a su hijo.

—Hice una pequeña revisión por si acaso, aunque técnicamente no era necesaria ya que quién golpeó fue MinWoo...y no al revés. Eh, hasta luego.

La enfermera apuró el paso y YunHo se arrodilló frente a su hijo.

—¿Qué te...?—y recordó que ciertamente no podía usar la frase "¿qué te dije?", porque él no le había hecho saber a MinWoo que uno no debe atacar primero si se sabe taekwondo. Suspiró. —Min. ¿Por qué hiciste eso?

MinWoo lo miró sin decir nada.

—Si no me dices voy a dejar que papá ChangMin se coma todos tus dulces de Halloween.

—¡Pero papá, en serio él empezó!—gritó al fin el pequeño a todo pulmón.

—Tu profesora me dijo que tú fuiste el único que golpeó.

—Si, yo le pegué, pero él fue quién empezó a molestar. Él dijo que tú eras feo...

YunHo sonrió, algo sorprendido y conmovido de ser la razón del conflicto.

—Min-ah, aún así no debes golpearlo. Para ti soy guapo, ¿verdad?—Min asintió—entonces eso es suficiente. Yo no soy el padre de ese chico, no necesito que me vea guapo.

MinWoo se quedó pensativo unos minutos, cómo decidiendo si se sentía satisfecho con las palabras de YunHo o no. Entonces lanzó una pequeña exclamación, cómo recordando algo.

—Papá.

—¿Si, Min?

—Entonces, ¿tampoco puedo golpearlo si dice que papá ChangMin tiene una boca horrible?

YunHo se quedó callado. Visualizó sus pros y sus contras. Miró y tocó su ética de padre con más fiereza que nunca. Entonces se irguió y le extendió la mano a su hijo.

—Que parezca un accidente.

De cuándo Po no quería salir

O de cuándo ChangMin cree que todo el mundo está en su contra










Cuándo MinWoo creció, una de las cosas más complicadas a los ojos de ChangMin, era comenzar a enseñarle la función del baño, y porque de repente, hacer po en su ropa interior desechable ya no era aceptable ni divertido.

—Se trata únicamente de paciencia, Min—le dijo YunHo.

—Eso es lo que me temo, guapo. Eso es lo que me temo.






Tanto cómo persona, y cómo padre, ChangMin rechazaba la idea de mentirle a los niños. Así que fue a lo básico.

—El inodoro toma tu...comida procesada, y la lleva a un lugar dónde ni yo, ni tú, ni papá YunHo podrán olerla.

—¿Dónde no podrán olerla?—preguntó MinWoo, jugueteando una pelota mediana entre los pequeños dedos.

—Si.

MinWoo se quedó callado y ChangMin creyó que la explicación había dejado satisfecho al niño.

—¿Y si quiero que la devuelva para olerla, el señor doro la devolverá?

ChangMin pensó para sí "¿quién carajos querría su mierda de vuelta?", pero le dio a su hijo una enorme sonrisa.

—No. Nunca.






Una vez que el joven MinWoo entendió (o algo así), el funcionamiento del inodoro, venía la parte dónde YunHo y ChangMin peleaban por quién le enseñaría a identificar las ganas de ir al baño y no salir de este hasta que la misión fuera un éxito.

—Hazlo tú. Yo ya le explique para que funciona el inodoro.

—Ah si, y gran trabajo ChangMin, ahora nuestro hijo anda preguntando a todo aquel a quién encuentra el porque el señor doro es tan malo y si ellos también extrañan a sus cacas.

—Eh...

—Excepcional.






Así se encontró ChagMin en el baño, frente a su hijo quién estaba sentado en el inodoro, mirándolo de hito en hito.

—No sale nada, papá ChangMin.

—Ya saldrá.

Cuándo pasaron treinta minutos y MinWoo anunció que aún no salía nada, ChangMin estaba dispuesto a recibir su diploma del peor padre. Y dar un discurso, incluso.

—Tal vez po no quiera salir porque no le gusta tu cara, papá.

ChangMin miró a su hijo y se preguntó si alguien más en toda su vida, le había dicho algo más ofensivo que lo que su propio primogénito de tres años le acababa de decir.

—Si, tal vez.






ChangMin llegó con fracaso a la habitación que compartía con YunHo después de arropar a MinWoo en sus cobijas de Star Wars.

—Me rindo—anunció.

—No te preocupes Min, mis expectativas no eran altas.

ChangMin arrugó el entrecejo y se preguntó si su esposo y su hijo se habían puesto de acuerdo y estaban celebrando en secreto el día de "haz bullying a ChangMin libremente, hoy él no tiene respuestas ingeniosas a nada", porque en todo caso, lo celebraban muy bien.






Si había una verdad que ChangMin podía decir sobre el hombre con el que se casó, es que YunHo siempre volvía fácil todo. Excepto cocinar. O pasar un rato en silencio. O...

YunHo ayudó a MinWoo a sentarse en el inodoro, y le sonrió.

—Para empezar, trata de estar relajado cielo, así po podrá salir sin temor.

—Dios santo...—murmuró ChangMin, y YunHo le mandó de inmediato una mirada de "cállate de una vez o lárgate".

—Vamos a hacer po felizmente—anunció Jung.






Después de cantar dos canciones infantiles que ChangMin fácilmente recordaría —para su horror— horas después, MinWoo anunció una mala noticia.

—No puedo hacer po, papá YunHo.

ChangMin casi gritó de victoria, con ese tono de "esposo querido, tú también fracasaste", pero YunHo sonrió aún más y habló con tranquilidad.

—Entonces pregúntale a po, "po, ¿quieres salir?"

ChangMin hizo un facepalm.

—YunHo, eso es ridí...

—¡Po!, ¿quieres salir?

Entonces, contra todo pronóstico, y ante el horror de ChangMin, el sonido del agua chapoteando en el inodoro llegó.

—¡Si papá YunHo!, po quiso salir.

—¿Lo ves?, po quería salir, cariño.

Y ante el bullicio de la victoria, ChangMin se alejó del baño indignado, preguntándose si podía haber gente más ridícula que esos dos.

Probablemente si. Seguramente si. Pero nadie a quién él amara más.

domingo, marzo 08, 2015

Mad World




Their tears are filling up their glasses
No expression, no expression
Hide my head I wanna drown my sorrow
No tomorrow, no tomorrow











Inspirado en una noticia. Encontré otra similar, aún más digna de admiración y ejemplo.
Título y cita gracias a Mad World de Gary Jules.
Y música de inspiración, tranquilidad y adrenalina por el increíble Yiruma.
He tenido la primera noticia guardada cómo inspiración desde hace ya un año más o menos, así que estoy muy feliz de al fin haber terminado algo con respecto a ella.
Espero que les guste, aunque sea, un poquito.

jueves, marzo 05, 2015

Mad World

El botín era bueno. Un par de billetes grandes, algunos artículos tecnológicos, y un par de decoraciones con apariencia elegante. Se detuvo en la mitad de una calle vacía y oscura cuándo consideró que ya se había alejado lo suficiente, guardó el pasamontañas y se colocó encima de sus ropas negras un elegante saco color café, sacó un pequeño peine de uno de los bolsillos y cepilló su cabello. Cuándo iba a arrancar el carro de nuevo, olvidó quitar el freno de mano y el automóvil se detuvo abruptamente.

— ¡Ah!, con un carajo.

La bolsa con su botín salió disparada del asiento del copiloto y el contenido se vertió en el piso. Con fastidio y refunfuñando se dispuso a recoger los artículos, cuándo notó la cámara que había robado, se había extendido la pequeña pantalla y vio entonces un par de cintas, guardadas en una bolsa semitransparente. Tomó una al azar y la introdujo en la cámara.

La cinta inició.

El cuarto estaba bien iluminado, un niño estaba sentado en la cama, con sólo un par de calzoncillos, fuera de cuadro se podía oír la voz de un hombre adulto, diciendo palabras melosas al niño. El hombre dijo “sé bueno y quítatelo”.

Entonces el niño se desnudó.

El hombre apareció en el cuadro, y sonreía, a ese punto YunHo ya sabía lo que iba a pasar.

Bajó la cámara. Ese cuarto, ese mismo cuarto iluminado, a pesar de haber estado a oscuras cuándo él estuvo allí, podía decirlo con seguridad…

El cuarto de la grabación pertenecía a la casa que él acababa de robar.






La respiración se le hizo difícil, y sintió lágrimas calientes en la comisura de los ojos, un escalofrío le recorrió el cuerpo entero, sintió la rabia venir, instalarse en su cuerpo, comenzar a subir desde la planta de sus pies y enterrarse en su carne.

Y sabía que tenía que hacer algo con ese maldito hijo de puta.










"He tenido la desgracia de que han caído las cintas en mis manos y me veo en la obligación de presentarlas dejando que ustedes hagan su trabajo y puedan meter a ese maldito hijo de perra en la cárcel de por vida".

ChangMin leyó la nota, había sido escrita en un post-it color amarillo, con una caligrafía apurada, casi enfurecida. El post-it estaba adherido con cinta adhesiva a una bolsa plástica que contenía 3 cintas.

—Oficial Park—llamó Shim al nuevo oficial a su cargo.

— ¿Si, señor?

—Deme una bolsa para guardar esto.

ChanYeol fue hacia la patrulla y regresó con una bolsa plástica en las manos, ChangMin puso las pruebas en la bolsa y se quitó los guantes de látex.

—Pero…señor…siento como si estuviéramos haciendo algo inútil.

— ¿Eh?, ¿por qué? —Shim se deshizo completamente de los guantes y se los entregó a ChanYeol.

— ¿De verdad el ladrón fue lo suficientemente tonto cómo para dejar huellas dactilares en algo que entregó a la policía?, además…él hizo una muy buena acción.

ChangMin lo miró por un momento, y luego chasqueó la lengua y sonrió.

— ¡Es por eso que eres nuevo!, tan ingenuo—exclamó palmeando el hombro de ChanYeol—no importa que tan pequeño sea el crimen, un criminal es sólo eso, ¿entendiste?

ChanYeol no lucia muy convencido, pero aun así asintió.

—Sí señor.










No lograba ver mucho. La patrulla seguía estacionada junto al teatro, con las luces apagadas, ¿los oficiales no encontraban las cintas?, no, eso no podía ser, él había sido muy claro en sus instrucciones, ¿alguien más había encontrado las cintas?, no ¡vamos no!, ¿quién en su sano juicio andaría buscando cintas con material pedófilo bajo el cesto de basura de un teatro un jueves por la noche?

—Buenas noches.

Cuándo YunHo volteó hacía el origen de la voz, el rostro de un hombre joven lo recibió, con las facciones serias, decididas.

—Buenas…buenas noches.

— ¿Qué hace aquí a estas horas?, ¿está esperando a alguien? —las luces tintinearon, chocaron aquí y allá, y entonces YunHo pudo notar el uniforme de policía sobre el cuerpo del hombre. No respondió. — ¿Pasa algo?

El corazón comenzó a latirle a mayor velocidad y eso sólo lo supo porque pensó que se le saldría.

—No, yo no…—sus ojos viajaron al teatro, a las luces prendidas, anunciando las obras y musicales que se podían admirar allí, cada noche.

—Ah, ¿viene al teatro?

YunHo miró al policía con una cara en blanco, y asintió instintivamente.

—Lo siento, está noche ya no habrá funciones, y de hecho estamos en mitad de una revisión, así que le agradecería mucho que se retirara.

—Eh…si, si si claro. Buenas noches.

Shim asintió y YunHo subió su ventanilla, arrancó el carro, y se fue.










ChangMin miró con atención los dígitos de la placa del carro, al ir este alejándose poco a poco.

Los pasos de ChanYeol comenzaron a sonar a lo lejos y se detuvieron a su lado, Park llevaba su cuadernillo de notas y venía de entrevistar a los gerentes del teatro y a algunos actores.

—Señor, dice el gerente que si no quiere pasar a tomar una taza de café, porque ya es muy tarde y…

—Park.

— ¿Si?

—Usualmente, a estas horas ¿el teatro tiene funciones?

— ¿Eh?, ¿a esta hora? —ChanYeol miró su reloj; las 10 con 30. —No, para nada. La última función es la de las 9 y cuarto.

—Ya veo.

Post-it amarillos. En el asiento del copiloto, queriendo pasar inadvertidos a sus ojos, pero sin éxito. Semblante intranquilo. Un hombre de mediana edad. Sin una buena excusa para estar allí, en ese lugar a esa hora.

Y con una placa de automóvil tan fácil de memorizar que parecía patético.

ChangMin se dijo que sí, que tal vez si era posible que el ladrón fuera lo suficientemente tonto para lo que sugirió ChanYeol y suficientemente tonto para muchas otras cosas más.

Con un suspiro pesado fue a la patrulla, tomó la bolsa de plástico y sacó las cintas, y se aseguró de tocarlas bien, pasó bien sus manos desnudas sobre las pruebas, y si tenía problemas por ello su mejor excusa sería “no llevaba guantes”.

Y si, si quería un café.

O Tal vez dos.

domingo, febrero 22, 2015

The list

Hace algún tiempo vi en un blog dedicado a TVXQ una serie de pequeños fragmentos cómicos, cada uno dedicado a alguna pareja. Me gustó el concepto y lo intenté...pero en mi caso, por supuesto, la comedia huye de mí y yo no sé cómo conquistarla.
También, algunos de estos textos no tienen mucho sentido, así que no inviertan mucho de su tiempo buscando uno (o si, y me cuentan sus conclusiones).
Espero que disfruten estos disparates aunque sea un poquito, y ¡primer publicación del año!



1.0 MinHo — HoMin

1.1 YunHo — All

1.1 YunHo — All

—HoSu—

Delfín.

—Hyung, ¿por qué todos dicen que parezco un delfín? —cuestionó un día JunSu, con el rostro preocupado.

—Hmmmm…no lo sé—YunHo dio un par de vueltas al contorno del menor— ¿los delfines también tienen un trasero enorme?




—YunJae—

Deleite.

JaeJoong se encontraba frente a él, abriendo la boca y engullendo, lamiendo y mordiendo levemente de arriba abajo, de lado a lado.

—Yunnie…

— ¿Hmm?

— ¿En verdad es divertido comer la servilleta?




—2U—

Miradas.

YunHo miraba a YooChun intensamente. YooChun se sonrojó.

—Chunnie—murmuró suavemente y al Park le sonó cómo un gemido— ¿me dejarías patinar sobre tu frente?




Perro.

YunHo miraba a YooChun.

YooChun volteó.

— ¿Vas a quedarte allí? —preguntó.

—No. —YunHo tardó mucho en caminar de su sillón al de YooChun.

—Bésame.

—Ok.

Y el perro fue feliz por una vez.




—HoMin—

Hétero.

—ChangMinie—canturreó YunHo alzando los labios.

— ¿Qué?

— ¿Qué te dice esto? —mostró sus labios alzados.

—Que debí haber sido hétero.

1.0 MinHo — HoMin

Olor.


—ChangMin~ —canturreó YunHo desde su escondite entre el pecho de Shim y su cuello.

— ¿Qué?

—Me gusta cómo hueles.

ChangMin alzó una ceja, pero YunHo sólo sonrió y enterró la cara en la curvatura de su cuello.

Mas luego Shim sonrió, tomó la estrecha cintura entre sus manos y trató de ir al compás de la música con un YunHo pegado a él cómo lapa.

—Idiota…huelo igual que tú.

Y dicho eso, cayó la noche.






Chocolatinas.


— ¡ChangMin!

— ¿Mmm?

— ¿Te comiste mis chocolatinas?

—No creo que sea necesario contestar a eso.

YunHo se sonrojó de repente, y su ira paso a pudor.

—ChangMin-ah, ¿me amas?

—Sí, me comí todas las chocolatinas, ¿feliz?






Sake.


—Ne~, ChangMin me dijo que ama mucho a su hyung.

— ¿Volviste a tomar sake, Yunnie? — JaeJoong bajó el libro que leía y miró a YunHo seriamente.

—Un poquito.


— ¿Cuál es mi nombre?

— ¡Blancanieves! —y dicho esto se lanzó a los labios rojos de JaeJoong.

— ¡Omg!






Blancanieves.

 — ¿Sabes ChangMinie?, ayer soñé que besaba a Blancanieves.

JaeJoong tosió un poco y YooChun rió cómo maniaco. JunSu no 
entendió nada.

—Cuidado Min eh, que YunHo te es infiel en sueños—y siguió riendo.
— ¡Basta Chunnie! —le regañó JunSu, sonriendo mínimamente.
—De acuerdo—carraspeó Shim— ¿y eso a que se debe, querido? —tomó la mano de YunHo y la apretó posesivamente.

—No lo sé—miró a JaeJoong.

Y algo se nubló.

— ¡Waa!

— ¿Qué ocurre?

— ¡Joongie!... ¡tú!

Y lo siguiente pasó rápido; JaeJoong ni siquiera tuvo tiempo para sonrojarse porque de inmediato entendió: debía correr.

— ¡Te juro que no fue a propósito!

— ¡Estás muerto Kim JaeJoong!

— ¡ChangMinie!

Y pronto un JaeJoong encabezaba la huida con ChangMin pisándole los talones y YunHo tratando de que su mejor amigo no pereciera en las manos de su novio.

—Vaya—suspiró YooChun—nunca creí que la comida favorita de ChangMin fuera abandonada…y menos por Blancanieves.

—Yo tampoco… ¿qué parte te vas a comer?

—La de YunHo.





Brillo labial.

— ¿Qué es eso?

—Brillo de labios.

— ¿Y vas a ponérmelo?

—Si—respondió la estilista manchando su dedo con la crema rosa.

—Tranquila, yo lo hago—repentinamente apareció ChangMin tomando su codo firmemente, rozó su dedo índice con el de ella y la hizo alejarse.

Entonces comenzó a esparcir el cosmético por los labios de YunHo suavemente, mientras este se sonrojaba poco a poco.

—ChangMin, ¿por qué...?

—Tengo mis razones—y terminada la tarea plantó un suave beso, estampando sus labios con los del mayor.

— ¡ChangMin!

—Lo que ocurre es que sólo necesitamos un poco de brillo, ¿verdad?—cuestionó a la joven.

—Si—y los ojos de Shim ChangMin le dijeron la verdad.

Al parecer su treta de untar los labios de YunHo con su dedo había sido descubierta.

—ChangMinie—sonrió a su novio—sabe a fresa—y Shim lo besó de nuevo.

—Sí, sabe a fresa.

No había duda, Shim ChangMin era listo.




De cuando HeeChul es inoportuno.


— ¡Yunnie!

—Genial, ya llegó la lapa.





Somebody to love.


—I’ts time for love, somebody to love—YunHo se acercó a ChangMin y lo rodeó con sus brazos mientras cantaba.

—Sabes que te quiero, ¿no?

—Sí.

—Entonces cállate.





WTF.


— ¡ChangMinie!, ¡te amo!

—Dime algo que no sepa.

— ¡No soy virgen!

—WTF?!





Bóxers.


—YunHo…

— ¿Sí?

— ¿Dónde están mis bóxers?

—Hmm… ¿no querrás decir “donde están mis tangas”?





Gay.


— ¡ChangMin, eres muy gay!

—Bueno, eso explica el porqué salgo contigo.





Cumpleaños.


— ¡Feliz cumpleaños ChangMinie! —expresó YunHo, extendiéndole una cajita blanca al menor.

— ¿Qué?, ¿en serio? —tomó el obsequio, sin apresurarse en abrirlo.

— ¡Vamos!, ábrelo.

ChangMin lo hace, y descubre un precioso reloj Gucci blanco platinado de gruesas facciones.

—Wow…—mira a YunHo, quien espera expectante—no debiste. Ya sabía yo sin necesidad de esto, que siempre llegas tarde a nuestras citas.





Vainilla.


— ¿Qué es ese olor?

— ¿Qué?, ¿el qué?, ¿cuál?

—Huele a vainilla.

—Oh, es mi nuevo perfume.

ChangMin se acercó y olisqueó a YunHo, quien comenzó a sentirse caliente, caliente, conforme la nariz del menor se iba enterrando en las líneas de su cuello.

—Cámbialo. No quiero morderte el brazo.

Y se fue, atravesando el marco de la puerta.





Melón.


— ¡Te amo corazón de melón! —grita YunHo, tirándose hacia los brazos de ChangMin.

—Hmm—murmura Shim tocándose el estomago—creo que se me antojo el melón—y dando media vuelta desapareció tras la cocina antes de que el cuerpo de YunHo hiciera “pum” contra el suelo.





Chocolate.


— ¡ChangMin!, ¿qué quieres?, ¿el chocolate o a mí?

Y ChangMin tomó el diminuto paquetito de entre los dedos de YunHo.

Y se alejó.




— ¡Rico!, ¿qué marca es?

—Marca U-know YunHo. —Y no le dio tiempo ni de cerrar la boca cuando YunHo se le tiró encima, salvajemente.





Juegos.


—Piensa en mí.

— ¿Es eso una orden?

—Sí.

Bufó y sacudió la cabeza, divertido.

—No pienso cumplirla.

—Bueno—y colgó.

—…

¡¿Desde cuándo YunHo no le seguía el juego?!





Besos y diccionarios.


—Eres muy baboso.

— ¿Eh? —separó los labios de su almuerzo.

—Qué eres muy baboso.

—Lo oí. Explícate.

—Ya sabes, cuando me besas…siento que me voy a ahogar en tu baba.

—…

— ¿Huh?

—Voy a regalarte un diccionario, y vas a leerlo. Y si mis besos no te gustan, te aguantas.

—…

— ¿Entendido?

—…No dije…que no me gustaran.





Reno.


— ¿Por qué eres el reno?, ¡yo quería ser el reno!, ¡yo soy el padre de Bambi! —lloriqueó YunHo todo dramático, enfundado en su tierno traje de tigre.

—Tranquilo hyung—secó con sus manazas de peluche las infantiles lágrimas del mayor—aún puedes disponer de este reno y hacer más Bambies, ¿de acuerdo? —susurró en su oído mientras YunHo se teñía de rojo.

—Sí—asintió.

Y nunca jamás se volvió a quejar.





Desafíos.


— ¡Hey, Min! dime, ¿es verdad que YunHo y tú salen? —susurró.

—Hyung—rodó los ojos— ¿sabías que YooChun rompió con sus novias porque eran muy metiches?

Y JunSu se calló, tapándose la boca con ambas manos.

—Y si, el tigre y el reno han desafiado a la naturaleza—concluyó ChangMin, antes de darse la vuelta y seguir su camino.





Cursi.


“¿Qué debo hacer para que me ames más?”, rezaba un enorme globo rojo en forma de corazón mientras YunHo le mandaba un precioso puchero.

—No seas tan cursi—y cerró la puerta.





Calorías.


—Dime algo ChangMin.

— ¿Qué?

— ¿Cuánto me amas? —YunHo guardó silencio y ChangMin siguió masticando. — ¿Y bien?

— ¿Cuántas calorías crees que como al día? —y luego alargó la mano, cogió otra envoltura.

Y la abrió.





Flash.

— ¡Yunnie!

— ¡Chul!

—HeeChul.

—ChangMin.

—ChangMinie…

— ¿Si, mi cielo?

— ¡Eres tan infantil!

— ¡Mira quien lo dice!

—Amor.

— ¿Si?