sábado, junio 16, 2012

Siempre

YunHo se deslizó por debajo de su cuerpo para verlo a los ojos directamente, las pupilas le brillaban, llenas de amor y adoración.

ChangMin no podía verse a sí mismo, pero sabía perfectamente que tenía una expresión igual.

—Te amo—susurró YunHo, sin apartar sus ojos ni un segundo—te voy a amar siempre, Minnie.

ChangMin rodeó la desnuda y pequeña cintura frente a él, haciendo crujir el colchón.

—Y yo a ti Yunnie. Voy a amarte siempre.

Fue dejando besos húmedos por el cuello y luego la cara de YunHo, quien se mantuvo con los ojos cerrados disfrutando del cariño de su novio.

—Vamos a estar siempre juntos—sentenció ChangMin, soltando el último beso sobre los labios enrojecidos del mayor.

—Si—asintió en acuerdo, sin dudar ni un segundo—. Siempre vas a ser mío, y yo siempre voy a hacer tuyo.

ChangMin sonrió antes de acomodarse y recargar la frente contra la espalda suave de YunHo, sus piernas se entrelazaron por debajo de las sabanas y sus cuerpos desnudos se acoplaron el uno al otro.

—Siempre—masculló, antes de caer dormido.






Cualquiera que notara el cómo era la vida de Shim ChangMin actualmente, lo encontraría patético.

YunHo anotó un gol y sus amigos y compañeros del equipo lo celebraron escandalosamente, ChangMin entendía que en una liga o un campeonato era normal que los jugadores se emocionaran tanto, mas encontraba absurda y exagerada la misma celebración en un partido de práctica. Uno de los chicos incluso —su nombre era JunHo Kim—, levantó a YunHo por las piernas haciendo que este le rodeara la cadera con las mismas.

Shim arrugó la nariz, sabiendo que existía en el kamasutra una posición sexual que consistía en lo mismo, quitando el hecho de que YunHo y él ya la habían practicado muchas veces.

La practicaron muchas veces.

YunHo cómo siempre se dejó hacer, sin dejar de sonreír inocentemente.

El entrenador se les acercó haciendo sonar el silbato, anunciando el fin de la práctica, todos los jugadores desaparecieron por detrás de los vestidores y el pequeño público que había estado observando la práctica se desvaneció.

ChangMin metió el cuaderno en su bolso y se dirigió con gran lentitud a la entrada de los vestidores, quería ver a YunHo aunque sea un poco y sentía que esta vez si se lo merecía luego de esperar sentado durante esas dos horas de entrenamiento, a pesar de que aquello le permitía devorar las indecentes imágenes que YunHo dejaba fluir de sus muslos desnudos cuando el short algo ancho se deslizaba demasiado por encima. Lo malo de aquello era saber que cualquier otro que acudiera a la práctica podía verlo también, sin problema alguno.

Eso lo hacía hervir en rabia e impotencia, mas el pensamiento de que él había visto de YunHo lo que nadie más hasta la fecha, le hacía regocijarse en satisfacción.

Contó a los jugadores que iban saliendo de los vestidores, pasado un rato ya todos según sus cuentas estaban fuera.

Excepto YunHo.

Y JunHo Kim.

El corazón se le desató al ver al entrenador salir, se mordió los labios para evitar hacer alguna otra mueca.

— ¿Esperas a alguien, chico? —preguntó el hombre.

—Jung YunHo.

—Oh, él tiene masajes luego de cualquier juego, su compañero lo está ayudando ahora, no tarda—el entrenador le sonrió desde su altura—nos vemos.

Las manos de ChangMin comenzaron a temblar, ¿por qué YunHo necesitaba masajes luego de una práctica?, ¿por qué él no lo sabía a pesar de que no hace más de mes y medio era el novio del mayor?

¿Por qué tenía tantas ganas de patalear y reclamar si ya no valía la pena?

Se introdujo en los vestidores en un segundo, dejando la puerta azotar contra la pared.

Se odio por no irse.

YunHo estaba tumbado en el piso con el short volcado hacia arriba, dejando ver la piel lisa de sus muslos y en medio de estos, estaban las rodillas de JunHo.

Kim le besaba desesperadamente mientras rozaba la entrepierna del mayor con una rodilla, parecía ansioso cómo sino pudiera esperar ni un segundo más.

Ni siquiera el sonido de la puerta lo había disuadido.

ChangMin recordó una ocasión cuando había una gran tormenta eléctrica y él no se dio cuenta de ello hasta que se hubo salido de YunHo, el mayor opacaba todos sus sentidos, poseer su cuerpo lo hacía salir del mundo. Su cuerpo, él, YunHo era su mundo.

JunHo golpeó su rodilla contra el miembro de YunHo con más ahínco.
Bajó la mirada, estaba dispuesto a irse y dejarlos continuar.

Pero entonces YunHo golpeó el piso a su lado con una mano y alzó las piernas, pateando el aire.

—No, JunHo…déjame…

La voz fue pequeña, amortiguada por los dientes que seguían mordiendo el grueso labio inferior que ChangMin tanto amaba.

Pero eso fue suficiente para él.

Con un solo movimiento tomó la playera con el número dos de JunHo y lo alzó, volcándolo luego contra el piso, Kim soltó un gemido adolorido y ChangMin notó colérico que YunHo tenía los labios rojos e hinchados, pateó sin pensarlo las rodillas del menor una y otra vez, dejando ir también una fuerte patada a la entrepierna que aún presentaba excitación.

JunHo se cubrió el pene con ambas manos, ChangMin le escupió encima, a ese asqueroso miembro que quería follar algo que sólo le pertenecía a él.
Habría seguido, pero YunHo se movió levemente en su lugar, mirándolo.
ChangMin no supo leer su expresión atontada.

—Vamos—dijo y extendió una mano a su ex novio.

YunHo se la tomó, ChangMin localizó la mochila deportiva del mayor y se la colgó a la espalda, salió del vestuario sin decir nada y YunHo le siguió luego de mandar unas cuantas miradas al Kim.

ChangMin se guardó las ganas de tomarle la mano.



De todas las veces que ChangMin llevó a YunHo a su casa, jamás había sido tan silencioso.

ChangMin habría preferido que YunHo le reclamara por haber sido tan cruel con el sub-capitán del equipo, que le agradecía por ayudarlo pero que se olvidara de esa actitud posesiva que no iba ya que no eran más novios.

Pero Jung se mantuvo callado, acariciándose de vez en vez los labios inflamados. 

Si todavía fueran novios ChangMin habría bajado las manos de YunHo y le habría besado delicadamente, para quitarle la sensación de malestar y boca ajena a la suya.

Si todavía fueran novios irían caminando tomados de la mano, sin impórtales quien los pudiera ver.

Si todavía fueran novios al llegar a la casa de YunHo se apresurarían hacia el dormitorio del mayor, con la pasión creciendo en los besos.

Si todavía. Pero ya no lo eran.

El pórtico conocido se asomó, ChangMin abrió la reja del jardín cómo si se tratara de su propia casa y al llegar a la escalinata se detuvo, YunHo siguió de largo subiendo los tres pequeños escalones.

ChangMin se quitó la mochila y la tendió a YunHo, listo para susurrar una despedida, más que preparado para dar la media vuelta e ir a su propia casa, sin más.

Pero YunHo no tomó la mochila y la dejó caer, se acercó, le besó los labios suavemente y le rodeó el cuello con sus brazos.

—Todavía te amo.

ChangMin sintió las lágrimas acumularse en sus ojos, rodeó la cintura pequeña de YunHo y escondió la cara en su cuello.

—Yo también, yo…nunca deje de hacerlo.

YunHo deslizó la cara para besarlo de nuevo.



La lluvia comenzó lánguidamente y se fue extendiendo, las ventanas de la recamara de YunHo estaban empañadas y mojadas, ChangMin se agachó para besar el vientre de su novio.

Levantó la playera, arrugando el número uno perezosamente, YunHo le sonrió cuando metió la lengua en su ombligo.

Tenía las manos enterradas en la carne suave de las caderas del mayor, dejando besos húmedos en todo su estomago, luego de un rato bajó una mano para quitarle las calcetas deportivas, cuando pasó los dedos por las pantorrillas ya desnudas arrugó el entrecejo al notar las marcas que dejaban las calcetas.

—No deberían dejarte marcas—dijo, sin dejar de acariciarle.

—Subí de peso, mis pantorrillas están más gorditas—confesó el mayor con los ojos cerrados, sintiendo sus mejillas enrojecer.

—Pues entonces compra unas más grandes—replicó ChangMin, con la sonrisa en su tono.

—Quería pero no puedo ir a la ciudad a comprarlas.

— ¿Por qué? —ChangMin apretó amorosamente el trasero de YunHo mientras preguntaba.

—Nunca he ido sin ti.

ChangMin abandonó su posición en cuclillas y se levantó para besar a su novio quien seguía con los ojos cerrados.

—Vamos mañana—anunció.

YunHo abrió los ojos y le regaló una deslumbrante sonrisa.

—Sí.

ChangMin no pudo aguantar mucho sin besársela.






—Voy a amarte siempre, siempre.

—Yo también. Voy a amarte para toda la vida.

YunHo apartó la mirada cuando la joven pareja comenzó a besarse.
Se avergonzó de cuando él y ChangMin eran así, pregonando la palabra ‘siempre’ cómo sino pudieran vivir sin decirla, o cómo si una promesa necesitara de ella para poder llevarse a cabo.

Él no quería más decir aquello.

Sabía lo que quería en el presente, sabía que amaba a ChangMin más de lo que podía expresar, sabía que quería vivir con él, estar con él mucho, muchísimo tiempo.

Pero, ¿quién le aseguraba que así sería siempre?, ¿quién podría afirmarle sin temor que siempre, siempre amaría a ChangMin?

Nada era seguro, por mucho que lo sintiera actualmente.

— ¡Lo siento!, ¿te hice esperar mucho?

ChangMin llegó jadeando a su lado, YunHo se levantó de la banca y lo besó en la mejilla.

—Para nada.

ChangMin le sonrió y YunHo lo abrazó por la cintura, escondiendo la cabeza en su pecho.

—Escucha ChangMinie—pidió al tiempo que el menor lo abrazaba de vuelta—hoy te amo, te amo muchísimo, te amo más de lo que creí llegar alguna vez  poder hacerlo. Quiero estar contigo, sonreír contigo, llorar contigo y por ti. Quiero recibir todo lo que puedas darme y darte todo lo que tengo, quiero herirte y que me hieras, para que todo termine en un beso de reconciliación. No sé lo que pase mañana, no sé lo que quiera mañana. Pero hoy, y ahora…te amo a ti. Y mientras lo haga juro que seré un buen novio, un novio del que puedas estar muy enamorado.

Por un momento ChangMin no se movió, YunHo comenzó a sentir miedo de que el menor saliera con una respuesta sarcástica pero luego sintió cómo una de las grandes manos de su novio le buscaba el mentón y lo alzaba para verlo a los ojos.

—Te amo ahora Jung YunHo. Te amo.

Y lo besó suavemente, antes de que YunHo enterrara el rostro en su cuello.

Y te amare siempre.

ChangMin no le diría a YunHo que creía en la eternidad y que él formaba parte de la suya.

Al menos no por ahora.





  
La palabra 'siempre' es muy bonita y me gusta mucho. Pero guarda un significado enorme, muchas son las parejas que pregonan que su amor durara para siempre, y la mayoría de estás terminan poco tiempo después.
Creo en la eternidad también, pero el amor por muy fuerte que sea nunca está exento a desaparecer.
Entonces YunHo y ChangMin quedan cómo un 'sé que voy a amarte siempre, pero no pienso decirlo'. O algo así, no sé. 
Nunca sé nada~, espero que les haya gustado.

4 comentarios:

  1. Me fascino!!!!!

    Quiero decirte muchisimas cosas pero cuando empiezo a escribir nomas se me borran.

    Las resumiré en unas cuantas... Me fascina como escribes!!!! ^^

    ResponderEliminar
  2. Waaaaaaaaaaa
    mi lo amo intensamente OwO eres asfgdfsgdgsfgdfsgdfg en serio me encanto OwO

    ResponderEliminar
  3. aaaaaaahhhhhhhh!!!!!!
    Ha sido hermosooooooo *w*

    ResponderEliminar
  4. Este oneshot tmb lo lei en el cel ..Te digo .. me encanto .. ♥ fue tan intensamente nice .. y sexy por supuesto .. xD .. !! ahora si me ire a leer de aca en mi compu :3 .. mas min ho .. yeah !!

    ResponderEliminar